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Tropas de hombres conquistan caminos y atesoran aventuras inolvidables, al cabalgar sin pausa en una tierra que ofrece inmensos, cautivantes e insospechados paisajes, llenos de magia, tradición e historia. Escaparse por impresionantes geografías. Romper la rutina: quizás un par de días, tal vez una semana entera, dependiendo del ánimo, las fuerzas y las ganas... también del clima, que con sus caprichos e inesperadas variaciones, puede modificar o truncar las rutas. |
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En los últimos años este deporte de aventura ha tomado mayor difusión en los países andinos, porque sus atractivas playas, cautivantes rincones de la sierra y el altiplano, así como sus milenarios monumentos arqueológicos, los convierten en uno de las zonas geográficas con mejores escenarios naturales, para la práctica de esta divertida y emocionante actividad.
Cabalgar por pequeños o largos tramos. Sintiendo las caricias del viento y disfrutando del trote de los nobles equinos...pero hay que detenerse un rato para el merecido descanso de jinetes y caballos; entonces, se puede conversar con los compañeros del camino o apreciar algunos de los matices de la cultura andina: bailes coloridos, música conmovedora, comidas exquisitas.
En el mundo andino existen lugares y guías turísticos que le permitirán practicar, sin pausa ni contratiempos, una de las actividades que cada día cabalga con mayor rapidez, convirtiéndose en una interesante alternativa para todos aquellos que buscan conquistar caminos y atesorar aventuras.
La pausa es momentánea. Los aventureros saben que deben volver al camino, para seguir descubriendo los encantos de las tierras andinas.
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