El clima favorable para la mejor cosecha de la hoja de coca es la zona amazónica del Perú. Durante siglos, la coca fue considerada como una planta milagrosa dotada de virtudes extraordinarias. Hasta que los occidentales, extrajeron de la planta la cocaína. La panacea se transformó en una arma fatal. Según una profecía andina: la hoja de coca representa para los indígenas; la fuerza, la vida, es un alimento espiritual que les permite entrar en contacto con sus divinidades "Apus, Achachilas, Tata Inti, Mama Quilla, Pachamama". Mientras que para sus enemigos, la coca es una causa de locura y de dependencia..."
Es un alimento riquísimo en vitaminas A y C, y rico en calcio, hierro, fibras, proteínas y calorías. Los primeros testimonios del uso alimentario de la hoja de coca en la región andina datan de hace 4.500 años. En aquella época, y en esa zona, la planta de la coca (Erytroxylon coca) era cultivada y los seres humanos hacían de ella un uso sano y sensato, como se hace hoy en los campos masticando las hojas, muchas veces con un reactivo como las cenizas o el bicarbonato de soda. La coca es una planta alcaloide, así como lo son el té y el café, que contiene varios alcaloides; uno de ellos es la cocaína (presente en una cantidad mínima, entre 0.5 y 1.1% en las hojas de coca) que durante la masticación, por acción de la saliva, se combina con el resto de elementos alcalinos, descomponiéndose, para transformarse en ecgonina: esta substancia contribuye a quemar las grasas acumuladas en el hígado generando glucosa y, por lo tanto energía. Sin haber conocido al detalle tales procesos químicos, ya los incas, y antes de ellos los aymaras y quechuas, sabían que masticar hojas de coca proporcionaba bienestar y fuerza. El simple acto de ?pijchar? o ?chajtar? hojas de coca, o sea masticarlas y mantenerlas en la boca en una bola compacta y fibrosa, significa para el organismo una fuente de energía y nutrición.
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